domingo, 25 de octubre de 2009

Sus ojos

Sus ojos me miraban. Sí, fijos, sin moverse, deslizándose entre las cabezas de mis compañeros para centrar su mirara en mi. Lo sentí en el mismo momento que llegamos, cuando, el más adelantado del grupo, nos llamó con cara de asombro y nos insistió para que lo siguiésemos. Ella lo sabía. Sabía que la mirábamos, desde la esquina, aparentando desdén a nuestro alrededor, pero fijándonos lividinosamente en su cuerpo.

Lo primero, sus ojos. Y me miraron como yo a ellos. Sí, fijos, sin moverse pero atravesando las miradas de mis compañeros. Yo..., con vergüenza. Era mayor y nunca había visto una mujer desnuda. "¡Está desnuda!", ese fue el grito silencioso que nos hizo correr a todos. Y todos la miramos. A distancia, escondidos entre la esquina y el poste.

Avancé con los ojos sobre sus labios: carnosos, sensuales, esbozando una leve sonrisa, segura de que su cuerpo excitaba las miradas. No le vi el cuello. Primero pensé que era debido al tonto que me tapaba la vista, levantándose por encima de los demás y no dejándome ver. Pero no, escondía su cuello tras la barbilla y un mechón que caía sobre la axila.

¡No tenían pelo! Las axilas imitaban una cueva donde cobijar los besos; una cueva blanca, reluciente y llena de esponjosa carne. Aparté la cabeza de otro de mis compañeros para descubrir sus pechos. Por un momento, escondí la mirada, avergonzado, pero ella nos miraba y sabía que la estábamos mirando.

El derecho, casi colgando y, tras apartar otra de las cabezas, el izquierdo, erguido ante quienes le estábamos observando. Nunca había visto unos senos tan redondos, como meloncillos, relucientes salvo por un reducido dátil estriado. Parecían quererse mover al acompasado crepitar de los latidos. Pero no era su sangre la que parpadeaba, era la mía que afloraba por mi piel, enrojeciendo mi rostro y apretándome los vaqueros.

Agache la mirada y me mordí la lengua para controlar mis instintos. Apreté los puños clavándome las uñas, pero el dolor no cedía ante el pensamiento. La veía desnuda en mi mente, esperando que descubriera todo su cuerpo. Le gustaba que la mirásemos y no se escondía, aún conociendo que quienes la escudriñábamos eramos unos lampiños. El pelo... El pelo.

Lancé la mirada ladeando el brazo de otro de mis compañeros para adentrarme el la profundidad de su ombligo, recostado, ligeramente oscurecido y apretado por una tersa cintura almidonada. Los almohadones que la soportaban no parecían sufrir el peso de su carne, como la espuma de mar no se allana ante la diosa Afrodita. Una diosa vestida y desnuda para nuestro gozo.

Sólo necesitaba un empujón más, un apártate que me toca a mí, un descaro animal, un ...

Pero esta no es una típica historia que sale bien, es la típica historia que acaba mal. La típica historia de un joven que apunto de descubrir la visión que ansiaban un fuerte dolor se apoderó de él. Algo en su interior luchaba por estallar y no sabía qué, hasta recordar todo el anterior tiempo deseando ir al lavabo. La vejiga no aguantaba más. La excitación se confundió con el dolor y el dolor acrecentó la excitación. La alocada carrera entre los pasillos esquivando las personas para llegar al lavabo no mitigó nada ninguno de sus deseos, y al final..., ¡qué remedio!, si el agua quiere fluir hacia arriba... pues que fluya.

Muchas veces la he vuelto a ver y, siempre, cuando siento sus ojos mirándome, la cara se me sonroja y el corazón se acelera.

3 cinceladas:

Marsa dijo...

Hola Jesús, original y extraño tu relato: no sé qué hace una mujer desnuda, rodeada de tantos jóvenes excitado... tal vez se trate de la modelo de un cartel anunciador.
Si me lo quieres aclarar, al final del primer párrafo, escribes: "Sabía que la mirábamos, (...) pero fijándonos lividamente en su cuerpo."
No sé si has querido decir LÍVIDOS o LIVIDINOSAMENTE, porque lividamente significa palidamente.
También escribes:"aún conociendo que quien la escudriñábamos" tendría que ser: AÚN CONOCIENDO QUE QUIENES LA ESCUDRIÑÁBAMOS
Échale una mirada a los acentos porque falta alguno: ¡Está desnuda"; Agaché la mirada, y puede que alguna más.

Rosg dijo...

Me pasa como a Marsa. No sé si es así pero creo entender que los jovenes contemplan a La Maja Desnuda?¿, podría ser en una salida escolar.

Y también creo que hay algunas faltas que podrás advertir tu mismo si relees el texto.

Saludos.

Jesús Soto dijo...

Corregidas algunas de las faltas que me hieren y desangran constantemente mis textos. Tendré que ir a mi psicoanalista para estudiarlo.

Gracias por vuestras cinceladas.

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