martes, 2 de junio de 2009

EL MAR NUESTRO

Esta mañana me bañaba en una playa cercana a Palma, a cinco minutos de casa, en coche. Una playa en un barrio del cinturón de la ciudad con pocos turistas, y a esas horas poca gente.

Hasta las once más o menos, el agua suele estar transparente hasta el fondo y rizada en su superficie. El color se reparte entre: espacios de arena que dan al agua un suave verde aguamarina; y espacios de piedras planas cubiertas de musgo, que las colorean en verdes oscuros y acarician los pies de los que las pisan.

Peces de varios tamaños, de diez a treinta centímetros, nadan curiosos a mi alrededor y, tal vez, familiarizados con la presencia de los humanos, se acercan casi siempre por mi espalda; todos plateados.Una de las dos especies que me rodean, luce un anillo negro en la parte más estrecha de la cola. Como un estandarte.
Huele a sal marina y a algas que llegaron a la orilla durante todo el invierno y ahora se secan al sol. Ya han empezado a amontonarlas para dejar la playa limpia de cara a la mayor afluencia de bañistas.

A unos cien metros de la orilla y paralelo a ella, sobresalen en la superficie del agua las últimas piedras de un muro de rocas; un muro de unos doscientos metros de largo. Sobre estas piedras he llegado a contar hasta diez y siete cormoranes; con las alas abiertas rozando las piedras, secando sus plumas, muy quietos y dando la espalda al sol de levante.

A lo lejos: la ciudad con su hermosa catedral en el centro, sobre la alta muralla renacentista; en alto, expuesta a las miradas de todos los que caminan bordeando la extensa bahía. En todo su perímetro y en sucesivos puertos, comerciales y deportivos, atracan grandes barcos de pasajeros y carga, acostumbrados a un perpetuo viaje; y pequeños veleros en constante juego con las olas.
Al final de la ciudad y sobre un monte de pinos, el castillo medieval de Bellver de planta circular y torre cilíndrica; y detrás de las montañas, el deslumbrante azul de un cielo limpio de nubes.
Y yo pequeña: una cabeza para ver, oír, oler y admirar; y un cuerpo sumergido e ingrávido.
Cada día los peces, con vocación de delfines, saltan sobre la superficie; los balandros, con vocación de grandes veleros, afrontan las embestidas de las olas; y el mar, con vocación de madre, lo abraza todo.

M.R. Com

13 cinceladas:

Marsa dijo...

Ya metí la pata, me dejé sin poner la "odiosa etiqueta" y no sé colocárla ahora. ¡BRRRRRRRRRRR!
La pongo aquí: "Summer time"

Daniel Turambar dijo...

Arreglado ;)

Jesús Soto dijo...

Hoy, para variar, me he convertido en un empeñado escultor. A ver si de tantas cinceladas cojo soltura para hacerlas acertadas. Pues vamos.

Deduzco, Marsa, que eres del gremio literario de morfan y oniria en cuanto al uso de los signos de puntuación (sólo pretende ser una clasificación cariñosa). No sé si convendría una entrada solo para discutir esto. Yo soy del opuesto: si los Grandes los utilizan, pues yo también. Cuando pueda permitírmelo escribiré párrafos enteros solo con comas, como Delibes, para resarcirme. Pero mientras tanto, ¿por qué no aprovechamos los recursos? Y no vale decir: porque no me gusta. (Creo que en Internet debería ahora poner, ";-)", pero no me gusta, deberíamos saberlo decir en palabras).

Por ejemplo, la última frase es perfecta para:
"Cada día los peces, con vocación de delfines, saltan sobre la superficie; los balandros, con vocación de grandes veleros, afrontan las embestidas de las olas; y el mar, con vocación de madre, lo abraza todo.Igual ocurre con el exceso de puntos, por qué no:
Peces de varios tamaños, de diez a treinta centímetros, nadan curiosos a mi alrededor y, tal vez, familiarizados con la presencia de los humanos, se acercan, casi siempre por mi espalda, todos plateados.

Rosg dijo...

Has conseguido que sienta que te acompaño en tu baño, Marsa. Además te imagino felizmente relajada dejándote balancear por el movimiento natural del mar y absorviendo toda la belleza que te rodea.

Marsa dijo...

Amigos: Gracias por estas cariñosas cinceladas, y también por la ayuda que me has prestado, Daniel con lo de la etiqueta.

Aquí mismo me cincelo porque con la rabia que me dio el haberme olvidado de la "etiqueta" he puesto un acento a la penúltima A de COLOCARLA. Escozores del cincelado.

En cuanto a la puntuación... ¡madre de mi vida!... ¿yo qué sé porque la uso tan arbitrariamente?.¿Cuantas veces me he alegrado al ver a alguno de los grandes escritores contemporáneos, firmar una obra y editarla tan tranquilo sin usar absolutamente ni una coma?. En estos momentos no me pidáis nombres porque de estas lecturas hace mucho tiempo, y yo pobre mujer de poca memoria, tendría que ponerme a rebuscar en Google.
De verdad Jesús, que me he parado en los párrafos que señalas, intentando encontrar la solución a mi problema: ¿coma, punto o punto y coma?... y termino eligiendo la coma segura de su eficacia.

Tengo que aprender, pero tendría que volver a Primaria y ya soy un poco mayorcita. ¡Si vieras lo bien que me siento leyéndolo, una y otra vez con todas sus comas bien afianzadas, y diciéndome a mí misma que el punto y coma actúa igual que el punto y seguido, y que participando las frases en un mismo razonamiento, juicio o descripción no debo utilizar el punto y aparte!.

Me gustaría saber en que te basas para colocar uno u otro signo de puntuación, tal vez así tendría un método que me orientara.

¡Muy difícil, mucho!.

Jesús Soto dijo...

Más quisiera yo tener la facilidad de saber distinguir la forma acertada de puntuación. Mi criterio es muy sencillo: imita (eufemismo para no decir: copia) a quienes te gusten. Antes leía y releía los libros para encontrar semejanzas, ahora hago trampas y utilizo el ordenador.

Por ejemplo. Imagino tu último párrafo y me pregunto como lo escribiría Kafka. Busco en su obra y encuentro:

"Era entonces cuando el ayunador sufría todos sus males: la cabeza le caía sobre el pecho, como si le diera vueltas y, sin saber cómo, hubiera permanecido en aquella postura; el cuerpo estaba como vacío; las piernas, en su afán de mantenerse en pie, apretadas sus rodillas una con otra; los pies rascaban el suelo como si no se tratase del verdadero y buscaban a éste debajo de aquél (...)"

Quizás este otro párrafo de Haefs es más clarificador

"A todos les pareció irreal: cinco hombres del Provecho de Keret, Tsanghar, Corinnos, Tashmetu, Ninurta y tres docenas de guerreros de Celeo, todos bien pertrechados, descendieron de las colinas de la costa a la llanura aluvial, atravesaron una hondonada tan regular que Ninurta empezó a creer en las conjeturas de Tsanghar acerca de una vieja dársena portuaria, fueron más hacia el nordeste que hacia el este, vadearon el pequeño afluente y alcanzaron la orilla izquierda del Escamandro allí donde hasta el principio de la guerra había habido un puente; donde el río bañaba restos de pilastras; donde, tras abandonar el empinado barranco, se hacía menos profundo y más lento. Donde esperaban encontrar a las patrullas aqueas".

El resto es copiar, perdón, imitar.

De todas formas, ante la duda siempre es mejor quedarse uno satisfecho y no hacerle caso a gente como yo.

Marsa dijo...

A ver ¡Jesús de mis puntuaciones! He corregido mi redacción con el inmenso duelo por hacer desaparecer mis queridas comas (será por mi apellido), y sustituirlas por otros signos de puntuación.

¿Está mejor así o me he pasaaaao?

Ya es la 1,00h. Que pases una noche apacible.

Marsa dijo...

Me dormí pensando que cuando leemos traducciones al castellano, las puntuaciones no son de los grandes maestros, sino de sus traductores. Sorry.

Marsa dijo...

Y aprovechando el tirón he corregido la puntuación de UNO. Si alguno tiene ganas que lo valore; a ver si ha ganado en calidad "escritorzueril".
A veces me desacuerdo conmigo misma.

Diegus dijo...

Mmmmh, está muy bien. Lo he leído unas tres veces, la tercera sin poder parar de ver signos de puntuación jaja. No le he encontrado ninguna pega. Bastante envidia si jejeje. Acaso pudiera decir que merece la pena que forme parte de algo más grande.

Marsa dijo...

Muchas gracias Diegus. Me alegro mucho que te haya gustaso.

Daniel Turambar dijo...

Coincido en la peculiar puntuación que usas. La verdad es que me sobran muchos ; y : de los que introduces, algunos los cambiaría por comas o otros simplemente los borraría. Claro uno no es experto en estas cosas pero, aparte de que me parece que el texto queda más claro, yo suelo evitarlos. Así el ; lo dejo como separación de separciones en las que uso comas Ej: perro, gato, cerdo; manzana, limón, pera; rojo, azul, verde. Y los dos puntos para realizar comenzar la enumeración. Pero siempre me queda la duda y más viendo la cómo los usas,y cuánto, en este texto.

Marsa dijo...

He vuelto a corregir los acentos: ni tantas comaAs, ni tantos ;.

Tal vez sòlo sea la peùltima correcciòn.

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