miércoles, 20 de mayo de 2009

Currículum para la Paz.

Cuando era muy crío, en aquellos tiempos en que recibíamos ayudas lácteas de los americanos (a cambio de prestarles las bases que todos conocemos), cuando el régimen franquista iniciaba sus últimos años de vida y un cantante loco nos anticipaba un relato pacifista bajo el título de “La huerta atómica”, era una costumbre de mi colegio la de celebrar el fin de curso mediante una serie de tablas gimnásticas para goce y babeo de madres y padres varios y orgullo docente de profesores y maestros. Evidentemente, como no podía ser de otra manera (Dios nos librara de mariconadas tales), las tablas de gimnasia aderezadas con algún que otro paso de ballet eran ejecutadas por las niñas de la clase. Para los niños, los varones, el orgullo patrio, la cúspide de la pirámide machista, estaba reservado el cenit del espectáculo infantil: el desfile.

Ataviados con camisetita blanca y pantaloncitos cortos azul marino, los niños ensayábamos durante semanas un símil de desfile militar, con su firmes y su descansen y su derecha e izquierda y su vista al frente, y aquellas bambas azules de puntera blanca que llevábamos en las clases de deporte. Practicábamos con mangos de escobas, para cambiarlos, sólo el día del desfile, por los fusiles de juguete que nos dejaban los Reyes Magos para emule de John Wayne y similares.

Aquel año me eligieron a mí para ser el capitán de las valerosas tropas de artillería del colegio de mi pueblo. Los altos mandos de mi escuela (sobre todo la Madre Superiora y mi tía Sor Isabel) habían apostado por mí para convertirme en el capitán Plutarquete. Y este nombramiento aparejaba una ardua, bravía y, sin duda, valiente tarea: recitar de memoria un discurso militar elaborado para tan castrense ocasión. Y ello debía hacerlo ante mis tropas, mis valerosos soldados, ante los padres, las madres, los maestros… ante mi primo, que se consumía de envidia por no ser él el capitán del más grande de los ejércitos. “-Soldados, amad a España y obedeced a España, jurando con atención su bandera; respetad y obedeced siempre a vuestros jefes…”

Imagino a mi padre recomponiéndose, orgulloso, en su asiento; a mi madre disimulando, con el pañuelo, esa lagrimilla intrusa que siempre aparece en las escenas con carga emotiva; a las monjitas sacando fotos para venderlas luego a los gozosos padres; a Don Francisco, el entrañable curita de mi pueblo que durante tantos años me tuvo de monaguillo, sonriendo feliz con su vieja sotana negra… Eran ilusos tiempos de gloria, sueños de grandeza… de un chaval de cinco años.

Con el paso de los años, y muy a mi pesar, me nombraron cabo del ejército español, cabo de la batería Regimental del Regimiento Mixto de Artillería Palma 91 (esos ascensos que otorgan a los reclutas forzosos para delegar en ellos el mando de tropa), título glorioso de la mili que a punto estuvieron de quitarme cuando, a la pregunta de un alférez chusquero, orgulloso por haberme presentado voluntario en un servicio de extinción de incendios forestales (entiéndase por pregunta: “-Cabo, si en vez de ser un incendio hubiera sido una guerra, ¿se hubiera presentado usted voluntario?”), contesté con una frase de aquel loco de "La huerta atómica" que reza: “-Si me lo preguntan, les diré que hagan la guerra sin mí”.

Atrás quedaron mis cinco añitos, ahora… soy un voluntario de la paz.

Cuando pugnaba, junto a otros actores, por consolidar mi carrera teatral, escribiendo e interpretando obras que forman parte de mi auténtica historia, un día cualquiera nos visitaron dos locos encantadores que respondían a los nombres de Gioia y Richard, un peculiar matrimonio, curioso y extravagante, que nos expusieron una idea tan original como platónica: fundar una Universidad para la Paz. Su idea se resumía en un plan de estudios tan sencillo como maravilloso: basar toda la historia de la humanidad en la paz, pautar las efemérides sociales e históricas en hechos de paz, nunca esquematizar el pasado o el presente como siempre se ha hecho: en base a las guerras y a las grandes catástrofes.

Aquellos grandes proyectos jamás pasaron más allá de los cajones de los escritorios de los políticos en uso, pero la singular pareja jamás se dio por vencida, y organizaron fiestas y eventos varios con un solo fin: ir formando un Currículum para la Paz.

Gioia y Richard encontraron un grupo de teatro abierto a sus ideales, ilusionados por participar en este Currículum, por escribir unas letras en este imaginario libro que queríamos hacer grande. Y así, en una noche de verbena, en medio de la actuación de algunos grupos musicales, disfrazados de soldados y guerreros de distintas épocas, empuñando fusiles y blandiendo puñales, espadas y algún tridente, tomamos al asalto la Plaza Mayor de la ciudad, primero disparando a traición a la población civil, para pasar, después, al arresto de las autoridades del sitio. El capitán Plutarquete volvía a la carga. Pero no encontramos resistencia en las tropas locales, y, aburridos, no podíamos olvidar que éramos soldados ávidos de acción, empezamos a luchar entre nosotros: disparos, cuerpo a cuerpo, fusilamientos… degollamientos.

De pronto, un combatiente, cansado y horrorizado, decidió sentarse y encender una hoguera. Un enemigo, extrañado, se acercó, y al calor de la lumbre se sentó junto al soldado sacando una botella de vino de su mochila. Otro guerrero se acercó a la pareja de enemigos, y al ver que no había peligro, tirando su fusil al fuego, extrajo un trozo de pan que ofreció a los sentados. Lentamente se fueron acercando todos los combatientes, y fueron echando sus armas al fuego. Y al haber liberado sus manos de los artefactos de matar, las utilizaron para compartir sus humildes manjares con todos los demás. Las autoridades fueron liberadas, y las gentes del pueblo fueron invitadas a compartir nuestro pan y nuestro vino.

Escribimos otras páginas del Currículum. El recluta Plutarquete, nombrado cabo en la mili y capitán en el cole, fue encumbrado en la ficción teatral hasta el cargo de ministro de defensa. Fue una obra de teatro realizada a base de sketchs, en la que me disfrazaba de Narcís Serra, en una divertida parodia de cuando veraneaba en Mallorca y se escondió debajo de la mesa de un restaurante al oír el estruendo de unos petardos verbeneros, sin duda creyéndose víctima de algún atentado. La obra se cerraba cantando todos, entrelazadas las manos y repartiendo brotes de olivo y paz al público.

Los sueños de grandeza del capitán escolar han cambiado. La vida, la sociedad, la puta realidad, me han cambiado. Un día soñé con ser el capitán de todos los ejércitos. Hoy sueño… que no hay ejércitos. Hoy sueño que todas las armas de la tierra se quemaron en aquel fuego que encendimos en aquella Plaza Mayor. Hoy sueño que Bagdad sigue siendo el de las mil y una noches, que en Nueva York no existe zona cero, que Madrid tiene 190 ciudadanos más, que Londres nunca tuvo un atentado en el metro... Hoy sueño que de la ETA, del GRAPO, del IRA, de Al-Qaida, del MKO y de tantos grupos terroristas, bandas paramilitares, entidades armadas, ejércitos USA, artilleros españoles, COES, la legión, Napoleón, Jhon Wayne, capitanes Plutarquete y otros tantos, sólo resta una breve reseña en los libros de historia de una Universidad por la Paz. Hoy sueño que estos mismos libros de historia, lejos de glosar las guerras mundiales, lejos de hablar de nuestra fratricida guerra civil, lejos de elucidar las gestas del Mio Cid, lejos de aclararnos la historia de la Armada Invencible, nos presentan al político que hizo historia: aquel que pionero fue de la reconversión del presupuesto militar en ayuda al tercer mundo. Hoy sueño que después del último mohicano existe un apartado para el último terrorista.

Hoy siento que aquello que hice (hicimos) para elaborar el Currículum para la Paz, suple con creces mis servicios como capitán de un ejército imaginario. Hoy siento que aquel día metido en el fuego forestal que quemó mis galones de cabo, suple los desfiles y las guardias que hice vestido de soldadito. Pero también siento que no es suficiente. Siento que debo hacer más cosas por la paz, y siento que debo involucrar a más gente para seguir incrementando este utópico e iluso Currículum que un día, quizás no muy lejano, debe servir de cartilla a nuestros párvulos, de enciclopedia a nuestros bachilleres, y de oración a todos nosotros. Debemos todos participar en aquel sueño de dos locos encantadores: Gioia y Richard.

Hoy, la cicatriz que estos hijos de puta se han dedicado a grabarme a fuego lento en mi corazón, está sangrando. Y ésta, mi sangre, se une a la de las víctimas de los vencedores y a las de los vencidos en una guerra de la que ni se sabe qué bandera va enarbolarse mañana. Porque aunque puedo ver la imagen enarbolando una bandera, me imagino que la están quitando para echarla al fuego de la plaza con el resto de las armas. No más banderas. No a la guerra. No al terror.

-Si me lo preguntan, mi alférez, les diré que hagan la guerra sin mí.

...he caminado por senderos desolados con los voluntarios de la paz…

13 cinceladas:

mortfan1 dijo...

Clap, clap, clap. Aplausos a miles. Me ha encantado. Creo que es el primer texto que digo que es Genial, genial y genial. Me ha llegado, me ha emocionado.
Está muy bien escrito(aviso para futuros lectores, la repetición es un recurso o al menos eso me parece a mí y queda más que bien. Yo no le cambiaría ni una coma) me encanta el final. Eso sí, pusiste vencederos(un errorcillo con las teclas imagino)

Gabriel Frau dijo...

Tienes razón, un error con las teclas y... ¡"vencederos" arriba! Gracias por avisarme. Soy muy meticuloso con mis textos, los mimo hasta el extremo de no poder consentir ni siquiera una falta de transcripción. Eso no debería haber pasado, pero... somos humanos.
Por lo demás... gracias por tus comentarios. Me alegra de verdad que mis escritos puedan llegarle a alguien.

Oniria dijo...

Bueno, pues aquí van mis comentarios... Empiezo diciendo que me ha gustado, que luego, en el mogollón, se me pasa ;DD Me ha gustado la idea y cómo está escrito, aunque igual lo encuentro un poco largo. Pero eso, posiblemente, no sea culpa del texto, sino mía. Me pasa con la mayor parte de las cosas realistas retienen poco mi atención. Pero, conste, lo he leído entero y con agrado (es un mérito más allá del quinto párrafo, no creas) ;DDDD

Te cuento algunas cosillas que he visto:

- en el párrafo "Ataviados con camisetita blanca y pantaloncitos cortos azul marino, los niños ensayábamos durante semanas un símil de desfile militar, con su firmes y su descansen y su derecha e izquierda y su vista al frente, y aquellas bambas azules de puntera blanca que llevábamos en las clases de deporte.", me llamó la atención que, tras la descripción personal (ropa, etc..) y pasar a la general, se volviera abruptamente a la personal (bambas). Creo que alterar el orden sería mejor, poniendo: "Ataviados con camisetita blanca COMA pantaloncitos cortos azul marino, y aquellas bambas azules de puntera blanca que llevábamos en las clases de deporte, los niños ensayábamos durante semanas un símil de desfile militar, con su firmes y su descansen y su derecha e izquierda y su vista al frente."

- Jhon Wayne es JOHN Waine. Está dos veces.

- En " Los altos mandos de mi escuela (sobretodo la Madre Superiora y mi tía Sor Isabel)", entiendo que debe ponerse SOBRE TODO, separado. Si no es así, me decís, para corregirme, oks? ;D

- Justo a continuación hay dos frases que empiezan con Y. En sí no es malo, pero a mí me ha sonado un poco mal, al leerlo. No me dio la impresión de que reforzaran, al contrario. Pero, es una opinión. Para el caso de que te convenza la idea, te hago una sugerencia: "SEMEJANTE nombramiento aparejaba una ardua, bravía y, sin duda, valiente tarea: recitar de memoria un discurso militar elaborado para tan castrense ocasión. Y ello debía hacerlo ante mis tropas."

- Capto la idea de las armas en el fuego, pero, lo primero que pasó por mi mente fue "juas, eso va a estallar". Me consta que es teatro, que es simulado, un símbolo. Pero, en sí, me resulta tan llamativo, me obliga a tal acto de pensar "es falso, es simulado, es teatro", que pierde fuerza el propio símbolo. No me creo tanto el mensaje, porque es puro teatro. No sé si me explico. Y ni siquiera es importante en sí, pero como soy tu lectora, te digo la impresión que me causó jaja. Un montón a un lado, hubiera resultado más apropiado. No tan bonito, no tan escénico, pero reforzaría la credibilidad del mensaje.

- "lejos de hablar de nuestra fraticida guerra civil,", debe ser "lejos de hablar de nuestra FRATRICIDA guerra civil,"

mortfan1 dijo...

Joder Oniria, te fijas en todo. Yo ni siquiera me había fijado en esas faltas ;D Pero es mejor avisar sí, eso claro.
1- Descripción personal, general, personal. Vale lo que tú dices, siempre y cuando no estuviera intentando enfatizar el detalle de las bambas. Además, así también le quita hierro a la descripción general volviendo al colegio en ese detalle. Creo que está bien.
2- Es JOHN wayne, desde luego, yo no lo había visto
3- Sobre todo es separado, sí. Esta mujer tiene vista de águila.
4- Depende. En realidad yo sí creo que refuerza la acción y, además, una cierta continuidad. Pero tampoco queda mal la opción que das.
5- Para las palabras muy poética pero para lo demás... Mujer, es una imagen. No tienes que quedarte con que las armas van a explotar(sobre todo teniendo en cuenta que, como yo lo veo, no es algo que ocurriera tal que así, sino que era una simulación para "escribir unas letras en este imaginario libro que queríamos hacer grande") Un montón a un lado, no tendría tanta fuerza como el fuego destruido por el fuego, la violencia como calor de la paz. Yo veo el símbolo perfecto, la verdad.
6- Sí es fratricida.

No debemos olvidar que es imposible que a todos nos gusten los textos de todos. Si así fuera, pues todos seríamos famosos. Y ya sé que me he repetido, es mi recurso ;DD

Oniria dijo...

Jajaja lo sé, lo sé, me tomaré la medicación antes de escribir ;PP

Vista de águila, pero a mí se me cuela cada cosa... cuántas veces releo y a la tercera vez veo cosas que flipo ;DDD

De lo del fuego y las armas, Sólo incidir en que, me consta que era un recurso, eh? ;PP pero, en mí, el recurso tuvo ese efecto (debe ser la edad, que pronto entraré en la fase "abuela", de niño no toques eso que te vas a hacer daño!! ;DDDDD). No sé, me quitó un poco credibilidad de la historia, parpadeé, me dije "bueno, vale, es una imagen, un símbolo". Pero tampoco era algo grave, sólo lo comenté para que tuviera el comentario del 0,1% de población que pudiera pensar eso ;DDD

Pero, estoy contigo, el montón a un lado no hubiera tenido tanta vistosidad.;DD

Gabriel Frau dijo...

Je, je, a mí me pasa lo mismo que a ti, Oniria, a la tercera o cuarta lectura acostumbro a preguntarme el por qué se me ha pasado una falta de tal magnitud. Lo de "sobretodo" es muy habitual en mí. Y aún así, aún sabiéndolo, caigo una y otra vez en la falta. No va a ser la última. En relación a "John"... si lo hubiera buscado en el Google no hubiera fallado, lo mío no es el inglés. Y, en cuanto a lo de "fratricida", pues bueno, error de tecleado y fallo gordo al no darme cuenta en la lectura. Muchísimas gracias por las correcciones.

En cuanto a lo demás, agradezco tu punto de vista, y lo tengo en cuenta, pero no puedo compartir tu primer punto. Estoy describiendo un ambiente infantil. Son niños manipulados, obviamente, pero niños al fin y al cabo. Empiezo con la camisetita y acabo con las bambas azules. Enmedio de ello incrusto el ambiente militar, pero no puedo terminar con el mismo: debo volver a la niñez para no resultar descarnado. Creo que Mortfan ha captado perfectamente mi intención.

Lo del fuego y las armas... Debo confesar que a mí es la parte que menos credibilidad me otorga. La encuentro farragosa y como si estuviera incrustada con calzador. Sin embargo, he de confesar que el episodio es tan real como la vida misma: todas las armas que llevábamos en aquella representación, se fueron al fuego.

En fin, que mil gracias por las críticas. Siempre serán bien recibidas.

Argos dijo...

A mi no me casa el tono de las cosas del cole y de la mili, y luego la parte final. Es muy largo de explicar. Lo he intentado, pero esto se me ha borrado (y no es la primera vez).

Gabriel Frau dijo...

La verdad es que me he quedado con las ganas de leer tus comentarios, Argos. Es una pena no poder enriquecerme con ellos.

Gracias de todas formas.

Marsa dijo...

A ver amigos, esta será la primera corrección que hago a un escrito ajeno en mi vida y quiero ser muy clara y no emplear más palabras de las necesarias. Según leía he ido tomando notas.
1º)En la frase "era una costumbre de mi colegio la de celebrar..." creo tendría mejor construcción: "era costumbre de mi colegio celebrar..."
2º) coincido con Oniria que la descripción de la vestimenta de los niños habría que pulirla un poco, a mi entender quedaría más limpio lo siguiente: "con sus firmes (ha de ser plural),y descansen, sus derechas e izquierdas y su vista al frente".
Pienso que esta parte infantil sería jocosa en sí sin necesidad de la sorna. ¿Os acordáis de "Las cenizas de Ángela", la infancia de aquel niño era vivida como natural, era lo que tenía y conocía, pienso que esta parte necesita respeto por el protagonista, inocente manipulado, y en la narración no necesita burla, es cómico-dramática en nuestros recuerdos.

A groso modo se puede dividir el relato en tres partes que las entendería mejor así: Primera:la del niño que no sabe que lo están manipulando, debe tener un trato de respeto para las víctimas de una época. Segunda:la experiencia de participar en las representaciones teatrales de signo pacifista y crítico, hacia una etapa pasada podría ordenarse un poco en términos de narración (la encuentro bastante farragosa). Y la tercera parte, una reflexión airada del que ha sido manipulado en su infancia, una crítica amarga con rescoldo de odio y enardecida expresión antibelicista.

Pienso que es demasiado para un relato corto. Yo elegiría narrar la etapa infantil más la antibelicista, pero que ésta no resulte una soflamama política. Piensa que es un relato y a los personajes les debemos respeto, porque no es la biografía de un manipulador, sino la triste realidad de una época en la que las personas sufrieron terriblemente, y tú lo narras. Pienso que no has querido hacer una soflama política.

Es mi primera crítica literaria y me la he tomado muy en serio.

Muchas gracias por permitirme hacerla.

Gabriel Frau dijo...

Las gracias te las debo dar yo por tu esfuerzo. Y también la bienvenida por estos lares. Ya sabes: pasa y ponte cómoda.

A veure, que és tard i vol ploure. La frase de "una costumbre de mi colegio" está bien construida de ambas maneras. Yo sigo queriendo utilizar la mía, me resulta mucho más melódica, además de otorgar algo más de protagonismo a la costumbre que a mi colegio, que es el caso.

En relación a este plural que dices del "firmes", discrepo. Supongo que Mortfan y Oniria estarán más puestas que yo, pero "firmes" es una voz de mando, singular. "-Cabo, manda un firmes y un descansen". Yo nunca he oído: "...en aquel momento mandó unos firmes..." Lo correcto: "...en aquel momento se mandó un firmes y los soldados se cuadraron". Claro que podría utilizarlo en plural, y poner "firmes" de igual manera, y "derechas" y "vistas al frente". Pero quiero utilizarlo en singular, porque mi recuerdo son las voces con entidad propia, singularizadas: "derecha" "vista al frente" "firmes"... "a discreción".

En cuanto a la vestimenta, supongo que también son correctas vuestras apreciaciones, pero debo anotar varias cosas. Primero: el protagonista no necesita ningún respeto, porque el narrador es el mismo protagonista. Es más, te comento que todo el relato es totalmente autobiográfico. Envuelvo dentro de mis recuerdos puramente infantiles las voces militares. Por eso acabo con las zapatillas, porque es el recuerdo más nostálgico (y tal vez más agradable) que tengo, y quiero acabar con él. ¿Por qué hay que ser tan sistemáticos y ordenar lo morado a un lado y lo amarillo a otro? Voy y vengo de la infancia a la manipulación, y en este episodio concreto se entremezclan la nostalgia de la infancia con la pesadumbre de la manipulación, y no puedo separar una de otra. Ni tan siquiera sé decir si una supera a la otra. Y, por cierto, yo no veo sorna, ni desprecio, ni burla, ni nada que se le parezca en mis comentarios. Acabo con las zapatillas porque es el último recuerdo que tengo de aquel momento. Luego ya pienso en las armas que empuñábamos y desaparece el recuerdo infantil.

En cuanto a tu apreciación de que el texto es demasiado largo para un relato corto, te diré que es relativo, que hay relatos cortos de varios folios. No hay que caer en el microrelato. Aunque eso no es óbice para que yo también piense que para subir a esta página es un poco largo.

Me dices que tú quitarías una de las tres partes del relato, pero yo es que no puedo concebirlo sin las tres: son las tres fases que hay, o todas o ninguna. No existe ninguna de ellas sin las otras dos. ¿Que es demasiado para un relato corto? Pues no lo consideres corto, considéralo relato a secas. Pero no tendría sentido sin una de las tres partes. O, al menos, no tendría sentido para mí, que soy quien lo cuenta.

Coincido totalmente contigo en la farragosidad y el poco orden que mantengo en el trozo del teatro. A mí también me resulta pesado y, sobretodo, lo más importante, poco creíble. Debería reestructurar este trozo y redactarlo adecuadamente para que adquiera el verdadero sentido que quiero darle.

Por lo demás, decirte que yo no siento ningún odio hacia quienes me manipularon. Mi odio es hacia la guerra y hacia quienes la hacen. No hay banderas. No es, como tú dices, la triste realidad de una época; es la puta realidad de cada día. No pongo política enmedio, y si así se entiende, no es mi intención.

Y sigo opinando que al personaje no le debo ningún respeto: soy yo mismo.

Gabriel Frau dijo...

Por cierto, un honor haber sido el primero.

En criticarme, digo, je je je.

Marsa dijo...

Muy bien Gabriel, el contenido es autobiográfico y yo no lo he vivido. Sigo pensando como siempre he pensado que la creatividad es positiva en todos los casos, y las formas y los estilos son muy personales y esto es una riqueza para todos. Pienso que el mejor corrector vas a ser tu mismo, y puede que si dejas este relato reposar un tiempo, que no hará falta sea largo, tú lo vas a mejorar sin necesidad de críticas externas. Siempre y a todos nos pasa igual. Cuando consideramos que la obra ha conseguido madurez, diremos: está terminada.

Me ha gustado mucho cómo has manejado mis puntualizaciones y ten por seguro que yo tampoco estoy segura de saber mejorar los trabajos de otros.

Buenas noches y muchas gracias.

Incongruente dijo...

Entiendo que es algo bastante bien escrito. He leído los comentarios de corrección de estilo y algunos me parecen necesarios pero yo, como el autor, nada cambiaría, pues yo no leo una historia vivida, leo un sueño no cumplido y en el describir de un sueño, las palabras no ocupan los mismos lugares que en la realidad cotidiana, ni tampoco tienen los mismos significados.
Me gustó el aire de recuerdo porque yo escribo mis cuentos así, llenándolos de melancolía por algo que fue y ya no volverá a ser, aunque lo que ocurrió no fuese lo ideal, pero es parte de nuestra vida y debemos mantenerlo tal cual.
La pena, es que todo se quedase en una sublime utopía. Tantas veces tendría el ser humano que volver a empezar como seres humanos existimos y hemos existido, para que este sueño que has dejado escrito pudiese tener visos de realidad. Recuerdo unas palabras de alguien que alguna vez habló: "Necesito tanto la paz, que llegaría a matar por conseguirla" y no pudo contener las lágrimas después de decirlo.
Por lo menos nos has hecho pensar, Gabriel, ya es algo importante. Saludos

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